A Tu Alcance

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El grupo empezó, por fin, a saborear las mieles de un éxito masivo con "A TU ALCANCE" , partiendo de un concepto general pop, "Sabor de amor" posiblemente sea su máximo exponente, una frutal metáfora del sexo oral; "Reina del Caribe" la primera aproximación real al trópico con esa simpática historia de un cuelgue con una máquina recreativa y la vertiginosa "A este lado de la carretera" la primera gran versión, como no, de un clásico incontestable hoy y escasamente recurrido entonces, Mr. Van Morrison, posiblemente el clímax de sus directos como lo prueban los ecos de "AL COMPÁS DE LA BANDA".

(Texto de Antonio de la Rosa).

-Mira, Juanfra, esto es un disco elepé. Aquí escuchaba papá la música.
-Nooo...-dijo mi niño retorciendose y sonriendo.-La música viene en discos más pequeños o en el ordenador, que lo he visto yo. No me engañes
-De verdad, aquí dentro hay música. Un día que vayamos a casa de los abuelos te lo pongo con un aparato que hay allí. Mira, ahora que estás aprendiendo a leer, ¿qué pone aquí?
Puso su dedo sobre la cubierta y empezó a deslizarlo bajo las letras, mientras silabeaba en voz alta:
-DAN-ZA-IN-VI-SI-BLE
Sonrió.
-Sigue, le dije.
-A-TÚ-AL-CAN-CE-
-Muy bien, hijo. A ver, cuando eras más pequeño te cantaba una canción que te gustaba mucho… La de los animales de la selva que se rebelaban contra el hombre…¿la recuerdas?
-“El rinoceronte corriendo salió, coche que encontró coche que destrozó”.-cantó con un poco de vergüenza pero alegremente.
-¿Sabes?Fue el primer disco que me compré en mi vida. Tenía 13 años, todos los días pasaba por la puerta de la tienda de discos que había cerca de casa, que ya hace años que cerró, antes de que tú nacieras, donde está ahora el bazar chino,  y lo miraba desde el escaparate con unas ganas enormes de llevármelo a casa. Me encantaba una canción que se llamaba “Sabor de amor”, corría a subir el volumen a tope cuando la echaban por la radio. Tardé casi un mes y medio en reunir esto que pone en la etiqueta amarilla, 1299 pesetas, menos de ocho euros. Pero mereció la pena. El equipo de música estaba en el salón y por las noches esperaba que se acostaran los abuelos, me ponía unos auriculares enormes y lo escuchaba una y otra vez. No sé si por qué fue el primero, pero se me grabaron a fuego en la memoria todas las canciones y casi siempre he encontrado un momento de mi vida que parecía que encajaban perfectamente, como si las hubieran compuesto para rellenar esos huecos. “Un lujo a tu alcance”, “Consentido amor”, “Laberinto de fortuna”, la de “te dije que iiiiiba a volver pero todavía no he vuelto”, que ahora no me acuerdo como se llama, “Estrellas a mis pies”,  el “Rock Animal” que hemos hablado, y tus tíos me pillaron un par de veces haciendo el punteo de el final de “El brillo de una canción”, me moría de vergüenza...También me enfadaba porque no podía hacer lo que el cantante con la voz, ¡era imposible! Y yo parecía un grajo mareado cuando lo intentaba…  Claro que había una que no me gustaba nada, y siempre la pasaba, procurando tener buen pulso para acertar con la aguja del tocadiscos, se llamaba “Mi ciudad es una chica de ahora”, buf, aún hoy la paso con el MP3. Pero en cambio, todo se perdonaba por una versión que nos has oído ponerla mil veces y cantarla a grito pelado en las fiestas de fin de año que nos juntamos con Julio, Ricardo, Juan y sus hijos, se llama “A este lado de la carretera” , y cuando salió el disco ya quedábamos, me llevaba este elepé a casa de uno de ellos y la poníamos una y otra vez,  al mayor volumen que nos dejaban. Era originalmente de un señor que se llama Van Morrinson y que a raíz de aquella, me escuché muchos discos suyos.¿Y sabes cuál fue uno de los días que sentí que la música me compensaba tanta pasión que desde entonces le dediqué en mi vida?
Negó e hizo ademán de irse, parecía que había dejado de interesarle demasiado mis divagaciones, pero le agarré suavemente por un brazo, sentí la necesidad de acabar lo que estaba diciendo, que supiera lo que le quería transmitir, por si quedaba rastro en un futuro en su mente en formación.
-¿Te acuerdas de aquel viaje que hicimos a Almería, a Roquetas, hace dos veranos, mamá, el hermanito tú y yo y estuvimos en aquella plaza con muchos papás con niños y carritos y que tocaron dos grupos que nos gustaban mucho y no parábamos de bailar?Hacía mucho viento y la arena de la playa estaba por todos sitios, pero no nos importaba, ¿verdad? Pues cuando sonó “A este lado de la carretera”, te cogí, te puse sobre mis hombros y no parabas de reir, ¿a qué nos lo pasamos bien?
-Síiii.-dijo con entusiasmo recobrado.
-Pues yo lo recuerdo como uno de los momentos en los que sentí como si se cerrara un círculo, como si que la felicidad, como idea absoluta, se encontrara por allí rondando, muy cerca.
-Vale, papi.-Me miró muy serio.- Pero no me engañas. En esa cosa redonda no hay música…

(Texto de Juan Francisco Torres).
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A Tu Alcance

Publicación: 1991

1 - No Habrá Fiestas Para Mañana
2 - Si Tú No Estás Qué Poco Tengo
3 - Reina Del Caribe
4 - Rock Animal
5 - Laberinto De Fortuna
6 - Agua Sin Sueño
7 - Mi Ciudad Es Una Chica De Ahora
8 - El Brillo De Una Canción
9 - Es Probable Que No Sea El Hombre De Tu Vida (Pero En Ese Caso Acabaré Contigo)
10 - Vida Pasajera

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